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*..*Las imágenes que uso las he tomado de Deviantart. Muchísimas gracias a los respectivos artistas.*..*

"Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad".
~Jean Paul Sartre.

Cassie

Es una invitación a que lean: Cassandra.
Es el otro blog que manejo... Es una historia larga, la estoy haciendo y la voy subiendo capítulo a capítulo, espero sea de su agrado: Cassie
Un abrazo, que disfruten!

martes, 8 de septiembre de 2009

Último aliento




Os lo ruego, por la poca vida que me queda, ¡Os lo ruego, fiel amigo!
Escucha mis palabras y entrégalas a ella, siempre tan hermosa, siempre tan sonriente.
¡Os lo ruego! Que no sea en vano mi último aliento.
Dile que me esperan las más sutiles alegrías a donde voy, dile que no derrame una sola de sus cristalinas lágrimas por su sonrosada e inocente mejilla. Dile que parto con la certeza de ver de nuevo sus oscuros y profundos ojos allá a donde vaya y que esa certeza es la que me impulsa a seguirle amanso.
Por favor, no olvides decirle que sus dorados cabellos son lo único que he anhelado cada noche para perderme en sus infinitos giros, y que su regazo es lo único que me ha concedido paz desde que descansé en él mi cabeza por vez primera.
No olvideis tampoco recordarle que la palidez de su piel es como la Luna en medio de un negro cielo, que alumbra mis noches con el anhelo de sentir su aroma nuevamente.
Dile también que sus rojos labios son como fresas que crecen en los más bellos campos, y que sus rizos se mecen como el trigo al atardecer.
Dile que deseo que sus delicadas manos me guíen en la oscuridad que tendré que recorrer en poco tiempo y que su gracioso andar preceda mis pasos en este próximo tormento. Dile que su melodiosa voz es como el canto de los ríos y los árboles y que su sonrisa opaca hasta al más blanco clavel.
Dile tambien, por favor, ¡Os lo ruego! Que suide su alma, porque es mi tesoro más preciado, que no se adelante a la muerte, pues parece perseguirnos; y si bien parto aquí, esta noche yo, en el campo de batalla; no debe ella seguir los rastros de sangre que ha dejado aquella lanza.
Dile a mi hermosa Lucrecia que mi espada es suya, y también lo es mi corazón. Dile a mi adorada hermana que a la hora de partir son sus besos y su voz los que calman mi dolor.

César.

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Tinta con vida

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