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"Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad".
~Jean Paul Sartre.

Cassie

Es una invitación a que lean: Cassandra.
Es el otro blog que manejo... Es una historia larga, la estoy haciendo y la voy subiendo capítulo a capítulo, espero sea de su agrado: Cassie
Un abrazo, que disfruten!

jueves, 18 de noviembre de 2010

Fuego y veneno


… Ella se levantó y se dirigió lentamente hacia el espejo. La luz que la vela le proporcionaba no era suficiente para ver su reflejo completo, pero sus curvas se adivinaban con el tenue resplandor. Se trenzó el cabello con pausa, teniendo cuidado con cada hebra de fuego que tomaba entre sus manos.
Sí, estaba helada y no, no sentía dolor.
Acarició su rostro con el dorso de su mano, su piel era tersa y blanca. Estaba consciente de que era hermosa a ojos de los hombres, pero a los suyos no era más que una herramienta de su afilada mente.
El viento se coló en la habitación y la hizo estremecer. Caminó, desnuda, hacia la ventana. La cerró y también las cortinas. Así estaba mucho mejor, la habitación era cálida y nada perturbaba la paz.
Se giró con parsimonia y fue hacia la cama. Se sentó en el borde y tomó la copa de la que había estado bebiendo vino minutos antes. La agitó un poco y pudo ver como se formaba un pequeño remolino carmesí. Bebió un pequeño trago, tal vez no sería más que un sorbo, y la depositó junto a la otra copa, aún intacta. Que ingenua había sido.
Se dejó caer sobre la almohada y giró hacia su derecha, acurrucándose junto al cuerpo de su esposo, aún cálido. Lentamente, recorrió el pecho del hombre que la había amado y al que había amado durante tanto tiempo. A la altura del vientre se topó con el puñal y la herida que aún latía. La sangre empapaba las sábanas y se pegaba a la piel.
Subió de nuevo con su mano hasta llegar al rostro, cerró sus ojos con cuidado y retiró la mano.
Las lágrimas y los lamentos que pudieron haber escapado en el momento se perdieron entre la sangre y el sonido del viento. Se apagaron lentamente, como la tormenta, mientras el veneno consumía sus entrañas y la llevaba junto a él, lejos del dolor, hacia la noche y su eterno resplandor.

1 pensamientos:

Sebastian Villa dijo...

Amor... increíblemente buena... me encantó!!!!!

Voy a dejar de escribir...

Tinta con vida

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