
... Y el cuerpo, que fue templo
se vuelve anfiteatro.
Le anidan los gusanos
y el dolor desenterrado.
Se siega el corazón
y la sangre baja hasta los pies
junto a las lágrimas de alcohol
y la mortaja de papel...

Ximena Soto Osorio
Medellín, Antioquia, Colombia
Si todos nos empeñáramos en dejar de crecer y seguir viendo todo con los ojos de la niñez la vida se haría más hermosa y más real dentro de nuestra propia irrealidad.
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