
Fue un poco antes del atardecer que comenzó a hablarme de la pobre niña encerrada en medio de un lugar que yo aún no lograba reconocer.
Era una mujer hermosa, no intentaré describirla, pues mis palabras serían meros reflejos insípidos de su belleza casi divina. Su voz era etérea y cargaba dentro suyo algo muy antiguo y muy pesado.
"Mírala retorcerse dentro de su cuarto de cristal.
¿No te parece divertido, ver como su cuerpo se mueve en rítmicos espasmos? ¿No te llenas de terror cuando su rostro toma la forma de las criaturas más detestables que jamás hubiesen habitado tu pensamiento?
Óyela gemir para sí misma.
¿No es el sonido más delicioso que hubiese acariciado tus oídos alguna vez? ¿No se te eriza cada centímetro de la piel cuando sus gritos hacen que vibren las paredes invisibles que la rodean?
Mira como llora, como maldice y se lamenta. Como golpea, gruñe, como muerde y trata de hacer que todo se detenga.
Pobre niña, el mundo va demasiado rápido para sus sueños de seda y mar.
Los cuervos se niegan a irse, el sol aún no está completamente oculto y ellos anuncian que la oscuridad está próxima. Los espantapájaros les divierten. Les pican los ojos y les arrancan los trapos viejos que llevan por ropa.
Ahora se ha quedado quieta mientras los muertos alzan sus voces poco a poco. Se ha quedado quieta para ver como el sol da paso a la luna y a la vez esta da paso al terror.
Se ha quedado muda mientras el canto de las brujas invade la noche y los asesinos afilan sus cuchillos y le sonríen al suave movimiento de los árboles.
Derrama lágrimas silenciosas, llenas de sal, que le queman la piel. Puede escuchar como los lobos dejan los bosques con sus pasos pesados y hambrientos.
Tiembla de frío y de miedo. Sus sábanas se sienten como el tacto de las almas perdidas. Ni una sola voz cálida podría reconfortarla en aquella soledad tan inmensa.
Pobre niña, me dirás... Pero mírala como sonríe... Como te sonríe.
Es una sonrisa cínica, demente.
¿Que de qué se ríe, me preguntas?
Oh, es sencillo, déjame explicarte... A ella la rodean por lo menos paredes de cristal para protegerla de la noche.
A ti, por el contrario..."
Su contorno perfecto se desvaneció en la creciente oscuridad.