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*..*Las imágenes que uso las he tomado de Deviantart. Muchísimas gracias a los respectivos artistas.*..*

"Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad".
~Jean Paul Sartre.

viernes, 13 de abril de 2012

Tóxico



Y así descendieron y sus caballos eran de acero, las explosiones se sucedían sin descanso y no había reparo en los que se quedaban atrás, llorando, rogando por lo que alguna vez fue su hogar.
Y el mundo se volvió tóxico y se llenaron de polvo las bocas entreabiertas de los cadáveres esparcidos por el suelo cubierto de fuego y desperdicios de metal.

Así se reflejaron nuestros rostros de niños pequeños sobre los rotos espejos. Nuestras sonrisas quebradas y nuestros sueños ya muertos. ¿Habremos ido a parar al infierno?

Y continúa cayendo, la lluvia de ácido sobre las flores marchitas y el suelo ahora yerto.
Y se suceden unos a otros los años y los que algunas vez fuimos felices nos ahogamos en llanto.

¿Qué hemos hecho; oh, Luna demente, oh, sol nuclear; para quebrarnos las almas y enterrar nuestro hogar?

viernes, 30 de marzo de 2012

Veneno


Se desprende de las pestañas de la Luna
la lágrima más hermosa de las alguna vez caídas.
Y se lamenta el sol el no poder recibirla entre sus brazos
pues no se lo permiten ni la aurora, ni el ocaso.

Y quedan atrapados en el giro del tiempo
las sonrisas que la Luna le regala
al sol que tristemente su cintura abraza.

Y quedamos atrapados en los sueños inconclusos
los que alguna vez amamos
y nos deshicimos y nos reinventamos y nos deshojamos
con la sutil caricia del viento y de su llanto.

Así el veneno se extiende entre mis brazos
para asirse, velozmente, de tu boca ahora entreabierta
dispuesta hacia los besos que terminan por ahogarla
entre gemidos apagados
por el dolor desenterrado.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Noche rojo


Noche, noche rojo, noche hecho de gotas de café y de rocío de clavel
álzame en tus brazos y sumérgete en mi piel.
Sosténme tiernamente entre tus cabellos azabaches
y duérmete tranquilo sobre mis níveos valles.

Noche tan tranquilo y agitado,
¿qué te dicen los suspiros que se escapan de mis labios?
Acaso si aún respiro lo hago sólo por tu aliento
que acaricia mis lamentos mientras se unen con el viento.

Agonía deliciosa de la noche siempre roja,
descendiendo dulcemente de la cordura me despojas.

Se hace, pues, el delirio lo único real
que queda entre las manos del momento intemporal.

Así me pierdo lentamente entre tus lunas para siempre
alimento suficiente hasta la hora de mi muerte.

jueves, 16 de febrero de 2012

Hubo una noche


Para el ángel de mis noches, mi ángel. Para mi perpetua noche.



Hubo una noche, alguna vez.
Una noche de Luna clara, sonriente, vistosa.
Una noche de estrellas libres, nada mundanas.
De claveles mecidos por el viento y de sonrisas tránsfugas.

Hubo una noche, alguna vez.
Una noche como las hay hoy,
como las habrá mañana,
que serán alguna vez las noches sidas
de algún alma perdida hoy en su ventana.

Sí, hubo una noche alguna vez.
Una noche que tuvo mil nombres,
que no murió guardada por sus ánimas,
que se alzó entre la bruma del olvido
para cantar por la amalgama de las almas.

Así, hubo una noche alguna vez...
Adormecida en el abrazo del recuerdo,
extraviada de lo sido y de su tiempo.

viernes, 3 de febrero de 2012

Diferencia


Donde ustedes han visto balance
yo he visto rutina.
Donde ustedes han visto orden
yo he visto tedio.
Donde ustedes han visto al olvido
yo he visto valor.
Donde ustedes han visto pereza
yo he visto dolor.

Donde ustedes han visto tristeza
yo he visto esperanza.
Donde ustedes han visto cariño
yo he visto vacío.
Donde ustedes han visto tranquilidad
yo he visto descomposición.
Y donde ustedes han visto al más temible de los caos
yo he visto la única paz que puede alcanzarse.

Con los ojos cerrados, al borde un risco afilado, soñar por soñar, lanzarse al vacío, ganarle al olvido, cayendo, cayendo, cayendo y luego... volar.

sábado, 28 de enero de 2012

Memorias



Así es como lloramos
el pasado que es presente,
o las memorias reticentes,
y el recuerdo evanescente.

Así es como anhelamos
lo que alguna vez ha sido,
lo que ya no es mito ni recuerdo,
sino todo lo vivido.

Así se añora al sueño, padre de la voz
de los que han amado y no olvidado
al tenue roce de la noche y su canción.

Y se transforma, oh, entonces
la memoria en el presente
que ya no es tan ausente,
ni afligido, ni doliente.

jueves, 12 de enero de 2012

24 de Noviembre

(Psssstttt... Escúchame mientras lees, por favor)


Se está frío acá afuera.
Ya no suenan los tangos en la tienda de la acera contraria. Tal vez han cerrado por la ventisca o el tendero se ha mudado a un lugar más amable.
La ciudad está cada vez más marchita, me siento culpable aunque yo no la queme.
Acá afuera hace frío y aún no encuentro un techo que me resguarde de la tormenta. La nieve se posa sobre mí como si fuera arena, hasta que hay demasiada y comienza a desmoronarse. Ni siquiera intento moverme, ya nada me huele ni a menta, ni a chocolate, ni a cuero gastado, ni a un pobre clavel.
Me pregunto a dónde se han marchado todos o si acaso estarán dentro de sus casas por temor a morir de hipotermia. Sí, es cierto, se está frío acá afuera, pero no puedo enfermarme, el último soplo del licor de sus labios me mantiene con fuerza aún por un par de vidas.
Me pregunto si volveré a verlo pronto o si acaso todo va a permanecer cerrado hasta un par de vidas más tarde. La imagen se me hace familiar, como si un lago inquieto se hubiera detenido de un momento a otro, convertido en hielo. la escarcha de la superficie se posa en mi pecho.
Sucede algo extraño, se ha encendido una caja de música y un poco de vapor se escapa de la casa en la esquina de la calle. La música se ha transformado en una melodía francesa, vieja, muy vieja. Siento como si mis piernas quisieran echar a correr, pero en la dirección contraria. El aroma del café inunda la calle una vez más. Sí, ese es el lugar al que esperaba volver, pero no sé cómo. Mis piernas han muerto, sepultadas por el hielo.
Ahí viene, de nuevo.
Me echo a llorar en sus brazos. Ya no hay nada más. Ni frío, ni calor, ni hielo, ni agua, ni viento... Sólo aquella vieja melodía, ¿francesa? No. Ya no importa. Y una sonrisa con sabor a menta.

Tinta con vida

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